Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


domingo, 15 de abril de 2018

Villalta: Up, up and away



No he podido evitar acordarme de la banda sonora de mis lejanos años para titular esta entrada y por ello les enlazo la canción de “The Fifth Dimension” con aquel título tan naif de “Up, up and away” (arriba, arriba y lejos) para hablar de Villalta un despoblado perteneciente al ayuntamiento de Los Altos (Las Merindades- Burgos). Por cierto despoblada cuando este grupo triunfaba.

Iglesia de San Pedro

Este pueblo más parece una estación de descanso en el páramo de Masa que una población. Al fin y al cabo está en el antiguo camino del pescado y era de tontos no aprovechar esta oportunidad dedicándose a la hostelería. Aquí descansó Carlos I de Castilla, León, de Aragón, etc –el conocido Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico-. Por cierto, es nuestro pueblo más meridional y está a unos 1.100 metros de altitud.

María del Carmen Arribas Magro sitúa Villalta entre las fundaciones neovisigoticas con lo cual sería del siglo VIII o inicios del IX. Su advocación de San Pedro nos daría la pista.

De este último lugar localizamos una cita documental en 970: “et del Cuerno de Buitrone, et via, quae discurrit tras Buitrone vsque ad lacunam de Vitagam” (Cardeña act-146) pero es un documento que fue reputado como falso por el medievalista Gonzalo Martínez Díez.

Villalta nevada.

Si obviamos el anterior, su primera aparición estelar es en la donación a las Huelgas de Burgos del castillo de Butrón, situado entre El Cuerno de Butrón (Villalta), Pesadas, Villaescusa y San Florencio por parte del rey Fernando III en 1222. Pero Villalta aparece con el nombre de Albergue del Cuerno (Albergueriam del Corno) que, por cierto, años antes había sido una dependencia del monasterio de Oña gracias, también, a una donación.

En 1318 vuelve aparecer –todavía como el dicho albergue- cuando es donado por Alfonso XI al monasterio de Las Huelgas Reales. Nótese que en algún momento volvió a poder real para ser “redonado”. Lo más probable es que por entonces fuese poco más que una mera posada.

En el becerro de Behetrías aparece un lugar llamado El Cuerno que es propiedad de las Huelgas de Burgos.

Becerro de Behetrías

Por 1616, y formando parte de la Merindad de Valdivielso, aparece Las Ventas del Cuerno en un inventario de poblaciones. Tenía dos vecinos. En 1737, en otro inventario de población, ya aparece con su actual nombre –Villalta- y se indica que tiene cinco vecinos. ¡Toda una multitud!

Será el Catastro de Ensenada, en 1752, quien lo confirme como pueblo. Eran nueve vecinos y un guarda de ganados que vivían en once casas habitables. Estas gentes trabajaban tierras de secano en el pedregoso páramo obteniendo trigo moscajo, cebada, centeno, avena, yeros, ricas, arvejas y lentejas. Con algunos prados segaderos se mantenían tres yugadas de bueyes de labranza, seis pares de mulas y machos para la labranza y el trajín arriero; 76 borros y 49 borras (corderos entre uno y dos años); 154 carneros; 286 ovejas de vientre; y 4 pollinos de los cuales dos eran para la trajinería. De ellos se obtenía queso y lana. Había un par de colmenas.

Por supuesto el Catastro nos deja constancia de que algunos vecinos combinaban el campo con el oficio de arrieros: Marcos Alonso dedicaba cincos meses a ser arriero gracias a sus tres machos; Miguel de Ojas empleaba cuatro caballerías mayores; y Joseph García dedicaba cuatro meses a este oficio con sus dos caballerías menores.

Casa Mesón de Villalta.

Este enclave tenía taberna (producía 1.079 Rv.) y casa mesón. Esta última era propiedad de Francisco García. El catastro de Ensenada –como buen elemento tributario- desglosa los 90 reales de vellón que se tributaban anualmente: 70 al cura beneficiado y el resto al religioso que se acercaba a predicar el día de San Pedro. Curiosamente el lugar carecía de pobres que pidiesen limosna a los que pasaban por Villalta. Lo que era bueno porque tampoco había hospitales, ni orfebres, ni comerciantes, ni jornaleros, ni…

En el diccionario Miñano (1826-1828) nos indican que el pueblo es burgalés y del arzobispado de Burgos; que forma parte del partido de Castilla la Vieja, en Laredo, corregimiento de Villarcayo, Merindad de Valdivielso. Nos dice que hay 18 vecinos que se transforman en 74 habitantes y que son alimentados espiritualmente en su única parroquia. El pueblo está situado junto al cerro donde “esta la mayor elevación de España” (¿?). Le separan 8 leguas de la capital y una de Pesadas. Finaliza el escueto párrafo con la apostilla: “Contribuye en la merindad”.

Diccionario Miñano.

El diccionario Madoz tenía este párrafo sobre la población:

“VILLALTA; Lugar en la prov., aud. terr., c. g. y dióc. De Burgos (9 leg.), part. jud. de Villarcayo (o), ayuntamiento de la merindad de Valdivielso (2 leguas y media). Situado en terreno muy elevado; reinan con frecuencia los vientos del N.; su clima es excesivamente frio, y se padecen pulmonías. Tiene 17 casas y una iglesia parroquial (San Pedro) servida por un cura párroco. El término confina: N. Pesadas; E. Escobados; S. Cernégula, y O. Masa. El terreno es muy seco y frio; participa de monte y llano; le cruza la carretera de Burgos a Bercedo, en la cual hay un parador muy concurrido. Productos: cereales y legumbres; cría de ganado lanar y caza de perdices, población: 16 vecinos.(60 almas) Capacidad de producción: 141.800 rs. imp.: 13,709 rs”

Tenemos sesenta personas viviendo en este inhóspito lugar y un buen y visitado parador o posada que aguantaría has finales del siglo XIX. Hemos de suponer que su progreso fuese fruto de la carretera de Burgos a Bercedo.

El 1883 nos consta que el párroco de la iglesia de San Pedro era Manuel Peña que continuará hasta, al menos, 1911. Ese año otra de las fuerzas vivas era el maestro don Crispín Cuesta que repetirá en 1885, 1886, 1887, 1888… No, perdón, este año no aparece el profesor. ¡Seguro que encontró mejor destino!

En 1894 tenemos 85 residentes que se repartían en 19 edificios habitables. Pertenece todavía a la Merindad de Valdivielso y conocemos el nombre de la nueva maestra de escuela, doña Dominica de la Horra. Pero 1898 cambian el profesor. El nuevo es Saturnino Aleate. Este parece aguantar solo un año porque en 1899 tenía la plaza Florencio Beato Río. Y en 1900 la señorita Francisca Martínez ejercía el trabajo. Paca repetirá en 1901, 1902, 1903, 1904, 1905 y 1906.

Por cierto, es en este último año cuando Villalta deja de formar parte de la Merindad de Valdivielso para pasar a formar parte del ayuntamiento de los Altos de Dobro. Por lo demás pocos cambios. Florencio y Paca continúan en sus tareas durante los años 1907 y 1908. Doña Francisca Martínez dejará el puesto en 1909 pasándose a ocuparse de la instrucción pública Martín Calzada que, acompañado de “eterno” sacerdote le seguimos la pista hasta 1911.

Escuelas e Iglesia.

A mediados del siglo XX les llegará la electricidad desde la central de Pesquera de Ebro. Les vendría bien a las cuatro nuevas familias que llegaron a la población -¡hombre! Y a las anteriores también- para repoblar la zona de pinos.

Si han pasado por allí habrán visto que no hay río con lo cual nunca dispusieron de molino. El agua procedía de una fuente. El grano que producían se lo molían los de Sedano. Tampoco tuvo fragua lo que benefició a los de Hontomín y Peñahorada. Para herrar sus caballerías se desplazaban a Escóbados de Abajo. Gracias a Dios pudieron hace su pan porque disponían de dos hornos particulares.

En sus últimos tiempos para el servicio médico se recurría al de Dobro al que se iba a buscar a caballo. Si el resultado de estos esfuerzos no era el esperado era el cura de Escóbados de Abajo el que remataba la faena.

Los diez vecinos que vivían en Villalta en 1950 celebraban la fiesta el primer domingo de octubre aunque anteriormente fue San Pedro Apóstol el celebrado. La iglesia de Villalta estaba adscrita a esta advocación. La fiesta fue trasladada por coincidir con las patronales de Burgos. En lo que alcanza la memoria –cuenta Elías Rubio- fueron los "gaiteros de Poza" quienes, llegados en burro o en bicicleta amenizaban la fiesta. Se bailaba en la calle si hacía bueno o en el portón del mesón si hacía malo.

Detalles de la Casa Mesón

Villalta participaba en la "fiesta de las procesiones", la romería de Nuestra Señora de la Oliva de Escobados de Abajo. Era uno de los catorce pueblos que regularmente acudían al santuario de "La Morenita" el primer domingo de mayo. Salían los vecinos en procesión, con su correspondiente pendón, cubriendo monte a través los cuatro kilómetros que les separaban Escóbados, para juntarse aquí con romeros llegados de Los Altos y de las Caderechas. Otra romería a la que también solían acudir era la de Santa Isabel situada arriba del puerto de la Mazorra y al finalizar el Páramo de Masa. En burros o andando por el páramo se presentaban en dicho santuario, conocido también como Nuestra Señora de la Hoz.

La memoria de quien disfrutó del mesón y de su calor asegura que este fue muy concurrido por viajeros de toda especie, y que en sus últimos tiempos estuvo regentado por Genoveva González y Juan Santillana.

El último en abandonar Villalta fue Bernabé Martínez. Vivió durante algún tiempo en soledad, después de que abandonara al completo la familia de Luis Pérez, que falleció por haberle hecho explosión una bomba olvidada cuando trabajaba en un huerto. Todos los demás: Eliseo Nidáguila, Melchor González, Antonia Beato, Rosario Fernández, Juan, Víctor y Carmen Ayus, Juan y Sebastián Santillana, que vivían en Villalta hacia 1950, habían marchado ya. El cierre del viejo mesón, por la avanzada edad de sus dueños, fue un duro golpe que aceleró el fin de Villalta.


María Isabel Pérez Arroyo, en 1957, fue el último nacimiento habido en Villalta. Su progenitor, Luis Pérez fue el último villaltero que recibió sepultura en el diminuto cementerio del pueblo en 1967.



Bibliografía:

“Diccionario geográfico, estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar”. Por Pascual Madoz.
“Burgos, los pueblos del silencio” por Elías Rubio Marcos.
Catastro del Marqués de la Ensenada.
“Las Merindades de Burgos: Un análisis jurisdiccional y socioeconómico desde la Antigüedad a la Edad Media” por María del Carmen Sonsoles Arribas Magro.
Becerro de Behetrías.
“Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal” de Sebastián Miñano.
Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración.
Indicador general de la industria y el comercio de Burgos (1894)
Fotos: Wikipedia y Google.