Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
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domingo, 12 de noviembre de 2017

La silenciada muerte de una millonaria.


¡¡¿¿Qué en Cubo de Bureba falleció una millonaria cubana y no se habló de ello??!! ¡¿Y qué en el mismo accidente quedó gravemente herido el poeta más joven de la generación literaria del 27?!

Renault Dauphine

Debemos situarnos en el cercano 1959, viajando de San Sebastián a Madrid en un moderno Renault Dauphine con matrícula mejicana. Maneja el coche un hombre de 54 años (nacido en Málaga en 1905) que lleva muchos años fuera de España y desconoce la carretera. Es un poeta, impresor y productor cinematográfico. Son las once de la noche, debe de estar cansado, un frenazo brusco…

Este caballero que ha perdido el control de su vehículo y que espera dolorido la ayuda que están pidiendo unas muchachas del pueblo fundó, en 1923, su primera revista poética. En 1925 se da a conocer en los círculos literarios de Madrid, que frecuenta con José Bergamín, Federico García Lorca y Rafael Alberti. En 1926 funda y codirige la revista “Litoral”. Entre 1933 y 1935 vive en Londres, donde edita libros y crea la revista bilingüe “1616” por el año de la muerte de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare. Al regresar a España edita “Caballo verde para la poesía” que dirige Pablo Neruda.

Altolaguirre repartiendo propaganda iniciada la guerra.

Durante la Guerra Civil opta por la República y en febrero de 1939 se exilia. Tras su paso por un campo de concentración francés, se traslada a América. Bueno, ya sabemos por qué llevaba tiempo sin venir por España.

Además de editar poesía clásica española produjo y escribió cine. En 1960 se publican póstumamente sus Poesías, que comprenden textos inéditos o publicados de modo disperso en diversas revistas literarias, y a partir de 1982 empieza a aparecer la edición española de su obra completa.

Se llamaba Manuel Altolaguirre Bolín.

Villa Daría en Cadagua

Su oscurecida acompañante en la desgracia era María Luisa Aurelia Florencia Gómez-Mena Vivanco, hija del millonario cubano del azúcar Alfonso Gómez-Mena y Vila, que se casó en “Villa Daría” situada en Cadagua (Valle de Mena) el 1 de septiembre de 1926. Ella había nacido el 3 de octubre de 1907 en la isla de Cuba.

El novio de esa boda fue el hijo del general Pedro Vives Vich, el también militar –capitán- del cuerpo de ingenieros destinado en aviación Francisco Vives. De este matrimonio nace el único hijo de ella: Francisco Vives Gómez-Mena. Poco antes de que estallara la guerra civil María Luisa decide regresar a La Habana con su hijo. De Paco Vives se divorció en Cuba.

Villa Daría

En 1939 conoce a un matrimonio de exiliados españoles: Concha Méndez y Manuel Altolaguirre que han llegado en marzo de 1939 con su hija de cuatro años, Paloma. Como ya saben, acabarán unidos sentimentalmente. María Luisa les ayuda a establecerse en La Habana: casa y 500 dólares para una imprenta y fundar la editorial “La Verónica” donde se publicaron más de 180 títulos.


El 9 de octubre de 1941 María Luisa se casa con el pintor cubano Mario Carreño e inicia una importante labor de mecenazgo a favor de los jóvenes pintores de la isla.

Mario Carreño.

Manuel Altolaguirre dejó constancia de la inauguración de la galería de María Luisa, en su publicación: “El Prado de La Habana, a su mano izquierda camino al mar, tiene, defendida por un pequeño jardín, su Galería de pintura: “La Galería del Prado”. Los amigos de las artes plásticas encontrarán en su recinto una continua y renovada actividad. Nada de la muerte ni de la gloria de los Museos. En una Galería de Arte los cuadros no pueden permitirse este descanso o sueño concedido a los inmortales. Están allí de tránsito”.


“En la “Galería del Prado” se exponen para la venta, a precios al alcance de todas las fortunas, óleos, acuarelas, gouaches, dibujos, grabados, por Jorge Arche, Cundo Bermúdez, Diago, Carlos Enríquez, Escobedo, Max Jiménez, Mariano, Luís Martínez Pedro, Felipe Orlando, Amelia Peláez, Ponce, Portocarrero, Serra Badué, y otros. Esculturas por Lozano, Ramos Blanco, Rodulfo, Eugenio Rodríguez, Sicre, Núñez Booth, Esnard, Rolando Gutiérrez y otros”.

En marzo de 1943 los Altolaguirre se trasladan a México. ¿Razones? Precariedad económica y –según algunos biógrafos- alejarse de María Luisa. La relación entre ambos había cambiado de signo y tomaba una fuerza patente en el epistolario de Manuel.


En carta a los Altolaguirre, de septiembre de 1943, María Luisa les asegura que “estoy haciendo una monografía de pintura. Os enviaré un ejemplar, y posiblemente la exposición de pintura cubana sea en el Museo de Arte Moderno para enero, con 250 óleos de los pintores cubanos, 100 acuarelas y 200 dibujos”.

Con respecto al trabajo de Mario Carreño en la casa que compartía con María Luisa, las cartas testimonian el entusiasmo del pintor por la práctica del duco, asegurando que “Mario (está) pintando mucho, haciendo ensayos muy interesantes con «duco» (…) Ahora todo hay que verlo a través del «duco». No se habla más que de esto en mi casa: ha producido un contagio espiritual (…) Me pegaron, me pusieron como a un duco y mi tía dio las últimas pinceladas. Apenas si puedo ya deletrear, pues todos los sucesos son tan fantásticos que estoy enervadísima”.

Maria Luisa Gómez-Mena
(Óleo de Carlos Enriquez)

Lo del “duco” venía porque tenían en casa a Siqueiros con su esposa e hija. Y David Alfaro Siqueiros estaba realizando un mural allí. Según Cundo Bermúdez, “Siqueiros llegó a Cuba en la época constitucional de Batista durante la segunda guerra. En ese momento Batista tenía a varios comunistas en su gobierno como ministros sin portafolio. Creo que Siqueiros pensaba que sus amigos comunistas le iban a conseguir un par de comisiones para murales con el gobierno. No fue así. Terminó con su mujer e hija trancados en su cuarto en el Hotel Sevilla debiendo la cuenta. Mario Carreño y Pepe [José Gómez Sicre] se enteraron de la situación y fueron y los rescataron. Mario se los llevó a vivir con él en su casa del Vedado que era la de su mujer, María Luisa Gómez Mena”. Siqueiros fue un torbellino en ese domicilio: aceptó el encargo de los Carreño-Gómez Mena de hacer un cuadro que él interpretó como hacer un mural interior mediante la técnica del duco (como pintura de coches) con pistola pulverizadora.

David Alfaro Siqueiros

María Luisa no compartía las ideas (¿Políticas? ¿Artísticas?) del muralista mexicano al considerarlas “puro Cantinflas”. Asegura que “todo es culpa mía por tenerle lástima a un artista”. En sus cartas aparece la confesión del naufragio de su matrimonio: “A Mario lo tiene rebelado contra mí. Conspiran toda clase de imbecilidades, que parecen infamias (...) Los sucesos serán peores en lo sucesivo (...) Me sobran energías para desenmascarar la mala fe”.

Los directivos del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) fueron receptivos, y fue precisamente en la Galería del Prado donde María Luisa y José Gómez Sicre organizaron, junto a Alfred H. Barr Jr., la muestra colectiva “Pintores Cubanos Modernos” para dicho museo neoyorkino. Esta muestra, que finalmente agrupó a trece pintores y 75 obras, estuvo acompañada de la monografía, “Pintura Cubana de hoy / Cuban Painting of today”, financiada por María Luisa.

MOMA 1944

En una carta de María Luisa a los Altolaguirre, de diciembre de 1943, ella asegura que “esta será mi última carta desde Cuba”, y James Valender afirma que “en marzo de 1944, después de asistir en el Museo de Arte Moderno de Nueva York a la inauguración de una exposición de arte cubano contemporáneo patrocinada por ella, Gómez Mena se trasladó a México”. Pero Cundo Bermúdez dice que María Luisa “fue una apasionada de la república española durante la guerra civil y más tarde por esto le negaron la visa a los Estados Unidos cuando la exposición cubana en el Museo de Arte Moderno de New York”. Lo cierto es que hacia marzo ella se encontraba en México con Manuel Altolaguirre.

Durante los meses iniciales de 1944, María Luisa y Manuel se relacionan por carta. El poeta pide que ella le escriba a su trabajo. Discreción llaman a eso. Separada de Carreño, María Luisa se va a vivir a Taxco (estado de Guerrero), ya con él, y después a Tepoztlán, en Cuernavaca.

José Gómez Sicre y María Luisa

En enero de 1945 María Luisa financia la creación de una nueva editorial para Manuel Altolaguirre, la editorial “Isla” con su propia imprenta y tipógrafos. Nuevamente un fracaso por la forma de llevar el negocio del poeta.

Ante el caos financiero, y la negativa de Manuel a separarse de su esposa, María Luisa regresa a La Habana en febrero de 1946. Dos meses después resuelve cerrar la nueva editorial por su mala gestión. Manuel le atosigará con una lluvia de cartas prometiendo que cambiaría, se divorciaría y que se dedicaría con seriedad a su trabajo. Dos años permanece María Luisa en La Habana.


En julio de 1948 vuela a México y reanuda su relación sentimental con el poeta. Ella va y viene de La Habana. En 1950 crea “Producciones Isla”, una productora cinematográfica que comparte con él. Producirán seis películas hasta que la reforma de la legislación mejicana les expulse del mercado. Regresarán a Cuba donde intentarán tres proyectos. De vuelta en México harán otras cuatro películas.

Salvo “Subida al cielo” (1952) dirigida por Luís Buñuel que se presentó en el Festival de Cannes, que obtuvo en París el Premio de la Crítica a la mejor película de vanguardia de aquel año y cuyo guion le valió a Altolaguirre el “Águila de Plata” otorgado por la Asociación de Periodistas Cinematográficos Mexicanos el resto de proyectos…

Fotograma de "Subida al Cielo" (1952)

Manuel buscaba un “cine-poema” alejado de lo comercial. La adaptación cinematográfica de “El cantar de los cantares”, de Fray Luís de León es el paradigma de este intento. María Luisa se lo dice a su hijo por carta: (Manuel) no se cura de soñar y la lucha con él es muy difícil (...) él está en la luna, pertenece a otro planeta y yo estoy desgraciadamente en la tierra (...) “Subida al cielo” es un poema popular, pero es poesía y mucha gente no es poeta ni sabe ver la belleza plástica y la maravillosa dirección”.

En julio de 1959, y con la redacción de una segunda versión de “El cantar de los cantares”, María Luisa y Manuel pudieron volverá España para presentar en el Festival de Cine de San Sebastián, fuera de concurso, la primera versión de este filme de 1958. Al parecer, el propósito de ambos era el de conseguir financiación para la filmación de esta segunda versión.


Después de presentar la película, y de vuelta a Madrid, a unos dos kilómetros pasado el pueblo de Cubo de Bureba, el coche salió de la carretera cayendo en un campo de trigo volcando. Murió María Luisa en el acto. Era el jueves 23 de julio. Manuel Altolaguirre Bolir falleció en la clínica San Juan de dios de Burgos a los tres días del accidente a consecuencia de las complicaciones causadas por las graves heridas sufridas. Las pocas referencias en la prensa indicaban que había estado acompañado de su hijo y otros parientes.

Dentro de ese grupo de parientes citamos a su sobrino Julio Mathías quien informó a un periodista de ABC sobre el accidente. Dijo que fue lento y difícil sacar a Altolaguirre de entre la chatarra en que se convirtió el coche, hasta el punto de salir desnudo del agudo roce de los hierros.


En el año 2005 se recordaba una crónica de la fecha en el periódico ABC:

“Burgos, 26 de julio de 1959. A las tres de la tarde ha fallecido en la clínica San Juan de Dios el poeta y productor cinematográfico don Manuel Altolaguirre Bolín, de cincuenta y cuatro años, a consecuencia de las heridas sufridas en el accidente de automóvil ocurrido el jueves pasado en Cubo de Bureba, donde perdió la vida su esposa, cuando regresaba a Madrid desde San Sebastián.

Desde que fue recogido en un trigal junto a la carretera, iluminado por los faros de un camión, había conservado plenas facultades mentales, gracias a lo cual pudo recibir los Santos Sacramentos al ingresar en la clínica. En la noche de ayer se le apreció una ligera mejoría, pero, a la madrugada, una complicación abdominal hizo perder toda esperanza.

Nacional 1 (N-1) tras pasar Cubo de Bureba (1956)

Cuando a la una del mediodía acudí a visitarle, le confortaba el capellán y le acompañaban su hijo, sus hermanos Carlos y María de la Concepción, y sus sobrinos llegados de Madrid y Málaga. Ellos me hablaron después de su cristiana resignación al soportar una durísima agonía, besando constantemente el crucifijo, hasta morir con el nombre de Dios en los labios. Ellos recordaban la emoción de emigrado que sintió dos semanas antes al regresar a España después de muchos años en México. Emigrados era el título de la película que hizo con más cariño.

Su ilusión patriótica se fundía con una juvenil ansiedad de ofrecer a España las primicias de “El Cantar de los Cantares”, su primera dirección cinematográfica, en la que a la poesía bíblica se unía la del traductor y protagonista, Fray Luis de León y la suya propia. Tal película había sido calificada como el mejor mensaje católico que México podía enviar a España. Pío XII había mostrado deseos de admirarla, y Altolaguirre iba a ofrecérsela cuando la presentase al premio de la Oficina de Cine Católico, en la Bienal de Venecia, pero antes pensaba tomar un descanso de quince días en su tierra de Málaga.

N-1 antigua tras salir de Cubo de Bureba 

Había llegado a crear con ella la novedad de la poesía mística en imágenes, a la que seguiría el rodaje de “El libro de Job”, ya a punto de comenzar, también dirigida por él en la traducción de Fray Luis. En otro aspecto, quería dejar terminado el guion de “La turné romántica”, más en la línea de sus anteriores producciones mexicanas, que ya sumaban una docena, la mayor parte de ambiente español, de las cuales “Robinson Crusoe” se había visto últimamente en España.

Buen poeta moderno, de la escuela de Juan Ramón Jiménez, de la promoción de García Lorca, Gerardo Diego o Vicente Aleixandre; fundador en Málaga de revistas poéticas perdurables, y aún cuidadoso impresor de sus obras: Este libro ha sido editado en la séptima imprenta de Manuel Altolaguirre, se dice en el colofón de un tomo londinense. Su nombre y sus poemas figuran en todas las antologías contemporáneas, en los textos escolares mexicanos, en las publicaciones extranjeras... (…)” José María Gárate Córdoba.


¿Y ella? Pues, con 52 años María Luisa Gómez Mena fue sepultada en la Sacramental de San Justo, un cementerio madrileño asentado sobre el Cerro de las Ánimas, en la ribera sur del Manzanares. Allí comparte nicho con su poeta.

La prensa del momento no profundizó en el tema. ¿Por qué? Vale, entiendo que él era un republicano que en el inicio del tardofranquismo había obtenido permiso temporal para entrar en España. ¿Pero ella?

Noticia en "La vanguardia española"·

Ella era una cubana exiliada ante la revolución comunista (o podía pasar como tal) pero estaba divorciada y casada en segundas nupcias. O terceras. El problema no era que una extranjera estuviese divorciada sino de quién lo estaba era muy importante. ¿Recuerdan a Paco Vives? ¿Aquel militar con el que se había casado en Villa Daría?

Francisco Vives Camino

Pues Francisco Vives Camino (1900-1997) fue del bando ganador en la Guerra Civil de 1936 a 1939 y continuó en el ejército. En 1956 había sido ascendido a General de Brigada y terminó su carrera militar con el rango de Teniente General.


Es decir, que María Luisa era la infiel esposa extranjera -arrejuntada con un poetucho “rojo”- de un militar de alta graduación afín al Caudillo. Una descocada, y adinerada cubana, que se había fugado con el hijo de ambos a aquella isla. Además, la Cuba castrista puede que diese problemas si se daba mucho bombo al asunto. Demasiado para hablar de ella, aunque fuese una Gómez-Mena.


Bibliografía:

“María Luisa Gómez Mena (1907-1959). Al rescate de una imagen cultural”. Por José Ramón Alonso Lorea.
Periódico “La Vanguardia española”.
Periódico “La hoja del lunes” de Burgos.
Periódico ABC.
Revista “Litoral”.
Fototeca Digital de España
The Farber Foundation. Cuban Art News: Enfoque histórico, segunda parte y tercera parte.

Para Saber más: