Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


domingo, 10 de diciembre de 2017

Un rey, un conde, un califa y… Almanzor.(966-978)


En el 966 dejábamos un rey de León de cinco años. La lucha por la regencia entre su madre y su tía que, por ende, son monjas. Y no nos olvidemos de Bermudo, el hijo de Ordoño III, pretendiendo la corona con el dispar apoyo de la nobleza gallega. ¿Suficiente? No lo parece porque los vikingos desembarcarán en Galicia.

Elvira Ramírez –la tía- había profesado monja a los doce años en San Salvador y salió para hacerse cargo de la regencia. Ganó porque tenía apoyos: Castilla, Navarra y los poderosos condes Rodrigo Velázquez de Galicia, Fruela Vela de Álava y Gómez Díaz de Saldaña. Frente a ella tenemos a Teresa Ansúrez -la madre- que ha ingresado en un convento tras su viudez. Pero su ascendente con el rey no genera apoyos. Sólo la propia familia Ansúrez, los condes de Monzón, la respaldan. No son suficientes. Teresa abandona.

Elvira lo hará medianamente bien: aplicó los ritos bizantinos para la liturgia cortesana leonesa; y mandó embajadas a Córdoba para atemperar las cosas y obtener del califa una paz ventajosa. Allí su embajada se encontraría con las de Aragón, Navarra y los grandes condes de Castilla y Gómez Díaz, de Saldaña. Todos tienen claro quién es el fuerte en este momento y entre ese “todos” están el germano emperador Otón II y el emperador de Bizancio.

Al-Ándalus brilla. El absolutismo de los califas ha reducido las querellas internas y maximizado la riqueza del país. Córdoba controla dos tercios de la Península Ibérica y domina el norte de África. El califato controla la salida occidental del mar Mediterráneo. ¡Demasiado!


Y para agigantar la cruz de los cristianos peninsulares, en el 968, aparecen en Galicia… ¡los vikingos! Esta vez venían de la Normandía francesa y los mandaba un tal Gundar, Gunduredo en las crónicas. Las narraciones cifran en cien barcos y ocho mil vikingos la fuerza de asalto de Santiago de Compostela, famosa por ser capital de peregrinación, rica y sin fortificaciones. Cuando se plantaron en Santiago sonrieron al enfrentarse a un ejército comandado por el obispo Sisnando Menéndez, titular de la sede jacobea. No lo conocían. El bueno de Sisnando II era todo un ejemplar: Clérigo de maneras despóticas, magnate, conflictivo y buscapleitos.

Se enfrentaron en Fornelos (parroquia de Raris), unos veinticinco kilómetros al sureste de Santiago, el 29 de marzo. En la refriega, una flecha mató al obispo lo que desorganizó las huestes gallegas. Entonces los vikingos pasaron a la ofensiva. Y, de pronto, aparecieron los refuerzos del conde Gonzalo Sánchez, que volvieron a invertir el curso del combate. Los normandos de Gunduredo huyeron a sus barcos. Se cuenta que perdieron por el camino muchos hombres, muchos barcos y un nutrido botín que pasó a manos gallegas.

Los vikingos habían comprobado que estas gentes todavía tenían nervio militar y que, cada vez más, había señores que capitaneaban las hueste de forma ejemplar. Lo que no vieron es que estos nobles militares estaban asentando en partes del territorio cristiano un régimen feudal. Entendamos que a partir de las grandes campañas del siglo X, quienes ganan nuevas tierras ya no son sólo los campesinos que se aventuran en tierra de nadie, sino, y en gran medida, la nobleza militar, que obtiene territorios a cambio de sus servicios en combate, y los monasterios y obispados, que se benefician de las donaciones que reciben de los reyes y de los nobles. Los colonos que lleguen a estas tierras no tendrán la libertad que se respiraba antes. Poseen fueros y privilegios por estar en zona peligrosa pero no la propiedad de la tierra. Seguro que están mejor que de donde salieron pero el que manda es el señor de la tierra. Hay otra razón, no había un Estado capaz de proteger los derechos de los súbditos por lo cual nada impedía a un señor saltarse la ley y tomar las tierras de algún pequeño propietario, ya por dinero, ya por la fuerza. El pequeño campesino buscará un protector. Lo mismo que cuando la descomposición del Impero Romano de Occidente. Esto le vendrá bien a Castilla que se convertirá en tierra de libertad y de oportunidades.

Sancho II de Navarra

Y en el año 970 muere Fernán González, conde de Castilla: guerrero feroz, político agresivo, caudillo implacable... Fue traidor y leal a sus reyes. Aliado y enemigo de Pamplona por sangre e intereses. Fernán solo era leal a Fernán. Nació en 910 en el castillo de Lara. Los Lara eran uno de los grandes linajes del Reino de León. Desde unos años atrás, el título de conde de Castilla se transmitía en el interior de esa familia. El padre de Fernán, Gonzalo, fue conde. Su tío, Nuño, también. Fernán obtiene el condado cuando muere Nuño, después de un breve gobierno de los Ansúrez.

Podríamos decir que Fernán González fue una creación del rey Ramiro II: él fue quien convirtió a aquel veinteañero en conde de Castilla como lo había sido su padre, Gonzalo Fernández con anchísimos poderes en la zona oriental del reino. Este Conde debería frenar las recurrentes aceifas moras en tierras castellanas, pilotar la repoblación y asentar la autoridad del reino en aquellas tierras. Y, ciertamente, una autoridad se asentó: la suya.

Su hijo, García, heredaba el condado y la cultura popular empezaba a tejer la leyenda que dará lugar al Poema de Fernán González. Esta obra crea el sobrenombre de Fernán, “el Buen Conde” y muchas mentiras.

Fernán parece que murió en el mejor momento para… el califa. Enemigos débiles y frontera militar afianzada en el Duero devenían en la hegemonía política de Córdoba. El califa Alhakén II podía extender sus dominios por el norte de África.

Castillo de Gormaz

El gozo de Córdoba no será duradero porque, es connatural a la vida, sus enemigos aprenden. Tenemos a García Fernández, que desde el 1 de marzo de ese año ya figura como gobernador de las tierras de Castilla y de Álava, y que a sus treinta y dos años ha heredado el condado sin que León rechiste. Desde 965 está casado con la condesa Ava de Ribagorza, una dama de la marca pirenaica, que le permite señalar su independencia frente a la corona de León. Seguro que estuvo la mano de doña Toda por el medio.

Pamplona también está espabilando, aunque no viva doña Toda. El rey García Sánchez, el hijo de doña Toda, ha muerto en ese mismo año de 970 y le sucede su primogénito Sancho, hijo del rey y de la condesa de Aragón Andregoto Galíndez. De manera que el nuevo rey será, además, conde de Aragón. Sancho tiene alrededor de treinta y cinco años cuando hereda el trono. Poco antes se ha casado con Urraca Fernández, hija del conde de Castilla Fernán González, la misma que antes había sido esposa de los reyes de León Ordoño III y Ordoño IV, y que ya tenía al menos cuatro hijos de sus anteriores matrimonios; con Sancho tendrá otros cuatro.

El nuevo rey de Pamplona será el primero en titularse rey de Navarra. Será Sancho Garcés II; la historia le conocerá como Sancho Abarca. Y con esto nos encontramos con que las alianzas inclinan la balanza lejos de León, hacia los Pirineos.

Monedas de Hisham II

Pensemos en esto cuando nos dirigimos al reino heredero de Asturias. Es 973 y hay una reunión en la cumbre. Están Ramiro III, de doce años -sigue siendo un niño pero ya figura como rey-, su tía la monja Elvira Ramírez, el obispo de Santiago Rosendo Gutiérrez y otros. Rosendo ha gobernado Galicia, ha extendido la fe por todo su territorio y es unánimemente respetado tanto por el poder como por el pueblo. Sin duda él tuvo parte en esa decisión: suprimir el obispado de Simancas.

¿Y por qué? ¿Recuerdan la victoria de 939 sobre los musulmanes allí? Desde entonces, Simancas proyectaba León hacia el sur. Suprimir la sede episcopal declaraba que el reino no podía defenderla, era insegura. ¿Y eso? Lo explicaremos con una comparación. ¿Recuerdan que previo al ataque de Pearl Harbour los Yankees retiraron lo más precioso que tenían? Pues la sede episcopal era el portaaviones de León. ¿Sabía Ramiro III que los musulmanes romperían las paces por allí? No. Sabía que el califato atacaría León porque esa sería la respuesta al ataque de Ramiro III.

Las relaciones entre Córdoba y los reinos cristianos se habían deteriorado. Castilla necesitaba expandirse hacia el sur, pero estaba taponada por la plaza mora de San Esteban de Gormaz; había dos líderes jóvenes en Castilla y en Pamplona, con ansias de gloria guerrera y energía para acometer nuevas empresas. La repoblación seguía su camino en las sierras castellanas y en las tierras de La Rioja, y los colonos provocaban continuos conflictos con los moros de la frontera.

La oportunidad de volver a la lucha nos la otorgó el califa al orientar sus intereses hacia el Magreb. El grueso de su ejército estaba en Ceuta. Era posible golpear sobre las posiciones sarracenas y recuperar lo perdido por Sancho el Gordo y Ordoño el Malo.

El 2 de septiembre de 974 el conde García Fernández, a pesar de tener embajadores en Córdoba negociando tratados de paz, ataca la plaza mora de Deza, al sur del Duero. Las huestes castellanas bajan hasta Sigüenza, en Guadalajara. Saquean a fondo el territorio. Pasan por Medinaceli, la base del sistema defensivo moro en la región, pero los sarracenos no son capaces de dar respuesta. Su general, Galib, está en Córdoba, recién llegado del norte de África, disfrutando de su victoria en el Magreb.

Castillo de Gormaz

El éxito de García dio alas a los cristianos. Inmediatamente se constituyó una coalición como la de los viejos tiempos: bajo el mando teórico del imberbe Ramiro III las tropas de León y de Castilla, incluidos los Banu Gómez de Saldaña, hicieron frente común con los pamploneses de Sancho Abarca y marcharon sobre las líneas moras. ¿Dónde? San Esteban de Gormaz, cuya sola presencia encarnaba mejor que ninguna otra cosa la hegemonía militar musulmana en el Duero. Pero el 28 de junio el general Galib al frente de un numeroso ejército.

Las huestes cristianas levantaron el campo perseguidas por Galib y su veloz caballería que les alcanzó a la altura de Langa, pocos kilómetros al oeste de Gormaz. Galib lanzó sus tropas por el valle alto del Duero y más allá. La derrota no afectó sólo a los castellanos, sino también a los navarros. Los descalabros de Gormaz, Langa y Navarra tuvieron efectos políticos. La derrota militar implicaba la caída en desgracia de un partido de la corte de Ramiro III: el castellano y navarro, cuyos líderes habían mordido el polvo. ¡Y era el bando de la regente Elvira Ramírez!

La venganza es un plato que se sirve frío, dicen. El caso es que era el momento de la madre del rey, Teresa Ansúrez y de los Ansúrez, los condes de Monzón, que no habían roto los lazos diplomáticos con Córdoba y, con ello, aparecían ahora como salvavidas de la corona. ¿Su plan? Dejar de guerrear, llevarse bien con Córdoba y asentar la organización del reino. El Reino de León tenía dos granos purulentos: la levantisca Castilla, ahora acallada por la derrota, y los magnates gallegos, que acababan de perder a la regente.

Ramiro III (Ayto. de León)

¿Cómo lo aplicará Teresa? Pidiendo la paz a Alhakén II, el califa. Sencillo. Pero hubo un problema: el califa moría en septiembre de 976. Y el califato se enfrentaba a un vacío de poder. Córdoba tenía, como León, un heredero menor de edad. ¿Quién mandará? Hisham tenía once años y frente a él hay dos partidos: los suyos, con el visir al-Mushafi como regente, y los de su tío el príncipe al-Mughira.

Al-Mushafi, para asegurarse la posición, elimina al príncipe con la colaboración del jefe de la policía cordobesa, Abu Amir alias Almanzor. Al poco este nuevo intrigante será el tutor de Hisham además de jefe de la policía, inspector de la ceca y de herencias vacantes. El joven califa nombró hayib, primer ministro, al entonces visir al-Mushafi y a Almanzor visir y delegado del hayib.

Para el año 977 hay títeres en León y en Córdoba. En León, el poder lo tienen los grandes linajes nobiliarios que en Castilla, Monzón, Saldaña, Cea, Galicia o Portugal hacen y deshacen a su antojo. Y en Córdoba, la viuda Subh, el hayib al-Mushafi y el visir Almanzor. En un determinado momento, Almanzor y Subh se hacen amantes. Sobra alguien. Así que Almanzor usará a Galib para desplazar a al-Mushafi. Cada peldaño que Galib ascendiera, sería un peldaño que al-Mushafi bajaría. Galib no poseía ambiciones políticas, pero su buen nombre entre las masas hacía obligado contar con él: quien ambicionara el poder, ganaría puntos si exhibía el apoyo del general Galib. Ahora bien, el visir estaba tratando por todos los medios de conciliarse con el general, y exactamente por los mismos motivos que Almanzor: el deseo de anular al vecino. ¿Dónde estaba la clave del apoyo de Galib? Al-Mushafi buscó una solución, digamos, tradicional: pidió para uno de sus hijos la mano de la hija del general, llamada Asmá. Ese matrimonio podía crear un bloque de poder realmente indestructible. Pero Almanzor no tardó en reaccionar.

Pero Almanzor le ofreció algo que le atrajo más: éxitos militares. Así en 977 le planificará una campaña en la frontera sur del Reino de León, un territorio fácil. Simultáneamente, un decreto del califa -por supuesto, inspirado por Almanzor y la viuda Subh- otorga a Galib nuevas dignidades políticas en detrimento de al-Mushafi, mientras concede al propio Almanzor el mando sobre las tropas acantonadas en Córdoba, la capital. Al viejo al-Mushafi le quedaba una última carta: el compromiso matrimonial de su hijo con la hija de Galib, la codiciada Asmá. Pero Almanzor no era hombre que se detuviera ante compromisos ajenos. Sin es fuerzo, logró que se anulara el contrato, que ya estaba firmado, y más aún, pidió la mano de Asmá para sí mismo. Galib, evidentemente, apostó a caballo ganador y accedió al matrimonio.

Busto de Almanzor

Al-Mushafi, el viejo hayib, estaba perdido y lo sabía. En la primavera de 978 se desatan los acontecimientos. Para empezar, Almanzor dirige una nueva campaña contra la frontera cristiana. Fue en Ledesma, cerca de Salamanca, otra vez para desmantelar la obra de los repobladores. La expedición es fácil y breve, pero la propaganda la airea con grandes voces en la capital. Con su popularidad en alza por la victoria, Almanzor procede entonces al segundo movimiento de su maniobra: el 29 de marzo de 978, el viejo al-Mushafi es destituido, detenido y encarcelado junto a sus hijos. ¿Por qué? ¿Importa? Almanzor ordena desahuciar el palacio familiar de al-Mushafi. El viejo hayib moriría cinco años más tarde, en prisión, asesinado.

El triángulo que gobernaba Córdoba tiene ahora a Galib. Pero el vértice más poderoso es Almanzor, que asumía los cargos, y rentas, que antes desempeñaba al-Mushafi. En este momento comienza la dictadura de Almanzor. Sorprende la facilidad con que Almanzor golpeó dos veces, en dos años consecutivos, contra las fronteras de León. ¿Qué estaba pasando allí? ¿Nadie contestaba? Sí, alguien contestaba: el conde de Castilla, García Fernández, estaba dispuesto a dar guerra.

Gormaz se mantenía musulmana y con ella controlaban a los cristianos del alto Duero. Ahí actuará García Fernández. El conde de Castilla ya es un poder autónomo respecto al rey de León, pero sigue reconociendo la superioridad jerárquica de la corona. Por tanto, García acude donde Ramiro III y le pide refuerzos. Va a ser que no. ¿Por qué León se negó? Miedo a las iras de Almanzor.

Bote de Zamora

El moro había golpeado en Salamanca, Cuéllar y Ledesma. Estos eran puntos fuertes que servían de columna vertebral a la colonización de la Meseta norte. Tras ese duro golpe León no estaba para recibir más del potente ejército creado por Almanzor. Pero el conde de Castilla no se frenará y recurrirá a sus mesnadas, sus campesinos en armas, sus hombres de frontera incrementados gracias a las ventajas sociales, jurídicas y económicas de los fueros. Esto hacía que las posibilidades de ascenso social en Castilla fuesen mayores que en cualquier otro lugar de la España cristiana. Y, con ello, las de luchar. Atraídos por ese horizonte de vida más libre, muchas personas habían acudido a Castilla desde el norte y el oeste. Y ésas eran las gentes que García Fernández tenía ahora bajo su mando. Gentes acostumbradas a levantarse tras una aceifa y a la guerra y al saqueo de los campos musulmanes del sur.

Atacó en el verano de 978. Empezó por Gormaz y la rinde. Penetra en territorio enemigo: ataca y saquea Almazán donde aniquila a la guarnición mora; Barahona, ídem; elude la cercana Medinaceli y toma sobre Atienza. García Fernández solo parará ante el invierno regresando con un botín enorme. El conde entrega parte al infantazgo de Covarrubias, un señorío eclesiástico regentado por la abadesa Urraca, su hermana.

Se ha recuperado la plaza -esencial- de Gormaz, se ha batido el territorio hasta la frontera misma del dispositivo de defensa moro, se ha golpeado con dureza a las orgullosas armas de Córdoba y se ha protegido de nuevo a los colonos que por su cuenta y riesgo han ido instalándose entre las sierras de Soria, Guadalajara y Segovia. Una victoria extraordinaria.

¿Y Almanzor? Nos sorprende que no reaccionase pero, seguramente, estaba en otras tareas: hacerse con todo el poder, es decir, dar un golpe de Estado. ¿Será el golpe de estado de las sonrisas?

Bibliografía:

“Moros y Cristianos” José Javier Esparza.
“Atlas de historia de España” Fernando García de Cortazar.




domingo, 3 de diciembre de 2017

No es no.


La vida da muchas vueltas y lo que ayer estaba asumido como normal hoy es una de las mayores aberraciones que puede cometer el ser humano. La relación de ejemplos es larga y en ella encontramos la esclavitud o la pena de muerte, por ejemplo.

El periódico “El Sol” publicaba una noticia, que podría encuadrarse generosamente entre las discusiones entre novios, con unas pocas escuetas líneas dentro de una columna:

BURGOS 8 (3 t.).—En el puesto de la Guardia civil de Villarcayo se presentó el vecino del pueblo de Edeso Agapito López, de veinticinco años de edad, y manifestó que cuando se hallaba con su novia, Daría Ortiz Parayuelo, discutieron vivamente. Agapito, muy acalorado, hirió a su novia con una navaja. De las diligencias practicadas por la Guardia civil se ha averiguado que Daría presenta 45 puñaladas de arma blanca, de ellas cinco gravísimas. Al prestar declaración, la muchacha dijo que al regresar al pueblo, Agapito le pidió relaciones íntimas, negándose ella a acceder. Entonces Agapito, considerándose ofendido, sacó la navaja y la agredió, causándole las heridas que sufre. (Febus.)


“El día de Palencia”, comentaba que la señorita Ortiz retornaba de Extramiana a su pueblo. Otro periódico, “La Voz”, expresaba de esta manera lo ocurrido el ocho de junio de 1927:

“La muchacha ha declarado que al regresar del pueblo de Extramiana se le acercó Agapito y la requirió de amores, pero ella se negó. Entonces Agapito, considerándose ofendido, la produjo las lesiones que padecía”. Es decir, insistían en que recibió cuarenta puñaladas por desairar al muchacho que solo tenía “deshonestas” intenciones. La pena es que se dejaban demasiada información fuera de estas notas breves. Hombre, visto así podemos entender que no tuviese el suficiente morbo para la época. Al fin y al cabo no era un sacerdote el pretendiente.

Más aún, los nombres que aparecen en algunos periódicos son una sucesión de erratas: Villa Arcayo, Villa Cayo… Así que supongo que Edeso será Hedeso y no Edesa (de Montija) porque estaría a 50 minutos en coche lo que andando son unas ocho horas. La distancia a Hedeso, en cambio, son solo unos tres kilómetros, media hora andando, un agradable paseo para quienes se acercaban a las fiestas de Extramiana. Con lo cual hemos de asumir que era una noticia de agencia carente de mordiente y que no se desplazó a nadie a investigar. ¡¿Por otra muchacha asesinada?! ¡Como si no hubiera cosas más importantes!


Aclarado esto nos hacemos unas preguntitas “procesales”: ¿Volvía andando sola o junto a su agresor? ¿Le esperaba este en Hedeso o la siguió desde Extramiana? ¿Agapito había estado en la fiesta y volvía borracho? Tras apuñalarla, ¿la dejó tirada y se marchó? ¿Cuándo la apuñaló y a qué hora se entregó? ¿Llegó María Daría a pie a casa o la encontraron desangrándose? ¿La llevaron a algún lado o la tomaron declaración en el camino? ¿Cómo es posible que estuviera consciente si, previsiblemente, habría perdido mucha sangre? Todo son vacíos. Las informaciones nos muestran a María Daría hablando con la Guardia Civil. La muchacha nos parece fuera de peligro y declarando lo que se contradice con las 45 puñaladas, cinco de ellas de gravedad. Señores, ¡¡¡que está grave!!! Y, ¿a pesar de su gravedad pudo declarar? O la noticia fabula o la señorita era una “superwoman”.

Y, por si no se han dado cuenta, las declaraciones publicadas de uno y otro se contradicen.

Debemos esperar hasta el 21 de octubre de 1927 cuando en Burgos, en la Audiencia Provincial comenzará el juicio por… ¿Violación? ¡Homicidio! …contra Agapito López por apuñalar repetidamente a Daría Ordóñez (sic). Entiendo que lo definirían como homicidio porque “El fiscal dice en sus conclusiones que Agapito había requerido de amores a Daría, la cual contestó con negativas, apoyadas en su escasa edad (¿Qué edad tenía? No nos dicen siguiera eso), no obstante lo cual, aceptó el trato y la conversación de Agapito. Al regresar la pareja en junio de este año de una fiesta del pueblo de Extramiana, la conversación recayó sobre los amores, no logrados, de Agapito, quien al poco tiempo, sacando una navaja, asestó a Daría hasta 40 puñaladas, que le ocasionaron la muerte. El fiscal pide para el procesado catorce años y 10.000 pesetas de indemnización. El abogado pide ocho años”.


Por lo menos el procedimiento fue rápido pero no muy divulgado. Quizá a la dictadura no le interesó o el gran público solo vio una trágica riña de enamorados. De hecho, realizando este artículo encontramos otro par de referencias a asesinatos pasionales en las mismas fechas. Demos las gracias a la agencia de noticias FEBUS, fundada por Nicolás María de Urgoiti en 1924, que había fundado los diarios “El Sol” y “La Voz” a los cuales surtía de información.

¿Y la sentencia?

Silencio.


Bibliografía:

Periódico “El Sol”.
Periódico “La Voz”.
Periódico “El día de Palencia”.
Periódico “La voz de Asturias”.
Periódico “La Atalaya”.
Periódico “El diario palentino”.
Periódico “La voz de Teruel”.
Periódico “el orzán”.
Periódico “El telegrama del Rif”.




domingo, 26 de noviembre de 2017

Una rápida visita a la Virgen de Cantonad.


“La Virgen de Cantonad
no es comprada ni vendida,
y sí bajada del Cielo,
y en Vivanco aparecida.
El ángel que las bajó,
la de Allende y la de aquí,
en la piedra las posó
y marcado el pie está allí”

Fracción del himno a la virgen de Cantonad patrona del Valle de Mena desde el siglo XVII

Todos los que recorren la carretera nacional de Bilbao a Burgos (N-629, hoy: CL-629 o BI-636 según donde estemos) en ese sentido han visto una iglesia resaltada en blanco sobre una loma, en el barrio de Orbaneja de Vivanco de Mena. Es el santuario de la Virgen de Cantonad que es una de las advocaciones burgalesas más antiguas. Pero cuyo obispo es el de Santander.


Parece existir cierto consenso –así se lee, al menos- en que los primitivos pobladores realizaban rituales en este cerro. Luego se cristianizó y se construyó una ermita que devino en el actual santuario. Nada raro.

Pensemos que en el Valle de Mena había más de cincuenta ermitas. Las principales supervivientes son: la protagonista de la presente entrada; la de Nuestra Señora de los Prados, en Concejero; la de los mártires San Cosme y San Damián, en Burceña; la de Santa María Egipciaca unida a su Casa Consistorial en Mercadillo; la de Nuestra Señora del Buen Suceso, en el Berrón, barrio de Bortedo; y la de Santa María Egipciaca en Anzo, en el mismo sitio donde se apareció esta Santa a Lázaro de Cristantes.

Este muchacho de tan bíblico nombre era un pastorcillo de ovejas de trece años en aquel año de 1645. Para dar veracidad a su encuentro se cuenta que la Virgen tomó unos hilos de gabán de Lázaro y formó una Cruz que le prendió al Rosario, y con esta prueba volvió a Anzo. Lamentablemente esta ermita se encuentra en ruinas aun a pesar de que durante un tiempo Santa María Egipciaca (344-422) fue la patrona del Valle de Mena. ¡Poco tiempo le duró a esta asceta que se retiró al desierto tras una vida de prostitución!


Claro que, como el lugar de la aparición quedaba a desmano, para darle culto a Santa María Egipciaca construyeron una ermita en Mercadillo por ser el centro administrativo del valle. Cuando este culto decayó la ermita de Mercadillo pasó a San Isidro -patrón de los agricultores- y la de Cantonad volvió al patronazgo.

Comúnmente se dice que "cantonad" deriva de "campus" y "donatus", cuya traducción sería campo regalado o donado. La palabra Cantonad aparece vinculada a una escritura de pignoración (dejar en prenda) de Pedro Rodríguez de 1166, junto a Incinillas, Bisjueces, Villalázara o Leciñana. Es la primera noticia que se tiene. Sobre la fecha de su construcción no se sabe nada. La escritura está otorgada a favor del primitivo monasterio de Vivanco, titular de la ermita románica, cuyos clérigos servían a la Virgen Morena de Cantonad.

Contra esta definición tenemos la explicación dada por Ángel García Nuño en su libro “El Valle de Mena y sus pueblos” (1925) que indica que Cantonad proviene del vascuence “junto a” o “cerca de...”. Incluso se podría llegar a decir que la desinencia “dad” pudiera ser deformación del “haitz” eusquérico que significa “roca” con lo cual, la referencia de Nuño podría llegar a ser verosímil.


¿Se han fijado que nos dicen que hubo un monasterio en Vivanco de Mena? Hablemos un poco sobre ello. Desgraciadamente la pérdida de gran parte del archivo de los Señores de Vivanco ha creado muchas sombras sobre la historia de la zona. Los falsos Cronicones divagan sobre el Monasterio de Santa María de Vivanco, afirmando que fue fundado en 963 cuando los foramontanos inician su avance hacia el sur. Un documento del archivo del Palacio de los Abades, en Vivanco, afirmaba que el cenobio fue fundado por doña Andrequina -o Enriquena- de Mena, a mediados del siglo XII, como “abadía secular de patrocinio nobiliario”.

Se disponen de varias referencias temporales: un sepulcro románico con el año 1188; 1244 gracias a un documento por el que Alonso Pérez de Arnillas cede al obispo de Burgos una serie de propiedades, con el fin de que se provea el Monasterio de Vivanco con un altar; 1370, cuando don Fernán Núñez de Vivanco donó el Monasterio de Vivanco al hijo de Perejón de Lezana -o, Lasana-, quien adoptó el apellido Vivanco y lo pasó a sus descendientes. Los cuales continuaron con el señorío de la Abadía seglar de Vivanco, ostentando sus miembros el tradicional cargo de “abad” y “abadesa”, aún sin tener el estado religioso.

El Monasterio obtendría rentas por cultivos, por paso de peregrinos y viajeros e, incluso, por la administración del culto en la ermita-santuario de Nuestra Señora de Cantonad. Así las familias que poseyeron el Monasterio-Abadía lo enriquecieron. Según la Visita del Arcedianato de Briviesca, de 1706, la abadía tenía “un rico templo bien aderezado” con “noble claustro fuerte”.

Resalte del artículo publicado por EL SOL

Desconocemos la apariencia del monasterio de Vivanco porque hubo una reforma bajo las órdenes de Pedro Antonio de Vivanco Angulo y Ortiz, dueño de la abadía, quien 1771 mandó derribar el Monasterio y templo para levantar el edificio actual. Por este edificio y las casas del pueblo se pueden ver restos de la fábrica románica del viejo monasterio.

Volvamos a enfrentarnos a la ermita, al actual santuario de la Virgen de Cantonad. Subimos en coche por el estrecho camino que discurre entre una arboleda hasta llegar al prado en el que podemos aparcar. Luego, entre plataneros, robles, hayas, encinas, guindos y algún tejo alcanzamos el templo.

En ese espacio interior, sagrado y profano a la vez, encontrarán el moderno altar de campaña (piedra y cemento) pensado para las multitudes que asisten a la romería con la que se honra a la patrona del valle cada ocho de mayo.


En el siglo XVII, cuando apenas se extendía la devoción a la Egipciaca fuera del lugar de Anzo, se dio licencia al cura de Vivanco (año 1654) para que pudiera celebrar dos misas consecutivas, y una de ellas en Cantonad. (Papeles de D, Manuel de Novales).

La ermita que resiste es obra del siglo XVI (sobre los restos de otra primitiva) cuando dicha advocación fue declarada patrona del valle. En 1588, el papa Sixto V aprobó la fundación de la Cofradía de la esclavitud (“He aquí la esclava del señor…Hágase en mí según tu palabra”) y se conceden gracias a los cofrades. Este santuario fue restaurado y ampliado en 1620 y, nuevamente, se hicieron reparaciones y obra de cantería en 1713. Los encargados fueron los maestros canteros Antonio Martínez y Antolín de Íñigo, de Trasmiera, que se comprometieron a hacer la obra por 4.285 reales. La torre y la casa adjunta fueron reconstruidas a mediados del XIX a causa de un incendio. Pero no son las únicas modificaciones en la fábrica del Santuario: bóveda de crucería del XIV, torre de principios del XVI, añadidos del XVII, etc.


Avancemos en el relato. Nos fijaremos ahora en la planta del templo. Es el común de una sola nave dividida en tramos por arcos. Según Novales, por sus arcos rebajados, parece la fábrica primitiva del siglo XV. Si en la mayor parte de las iglesias y ermitas del Valle de Mena que nos han llegado sin sufrir alteraciones en su estructura original, se emplean cubiertas de corte clasicista vemos que en Cantonad la cubierta es con bóvedas de crucería gótica.

Como diría Josep Pla: y esto, ¿quién lo paga? Para los ingresos deben saber que se recogían limosnas de trigo de los vecinos del valle y que, en 1917, se instituyó una limosna en metálico. Además tuvo el apoyo del Vaticano cuando Pío VI decretó, el 8 de julio de 1794, a instancias de Lorenzo de Vivanco y Angulo, conceder indulgencia plenaria, y remisión de todos sus pecados, a todos y a cada uno de los fieles que, verdaderamente arrepentidos de sus culpas, y preparados con los sacramentos de la penitencia y sagrada comunión, visitasen devotamente el santuario en los días 25 de marzo y 8 de septiembre: y en otra festividad también de N. S. que determine el Obispo. Esa festividad fue la de la virgen de agosto, el día 15.

En 1924, el Obispo Juan Plaza concedió 100 días de indulgencia a cuantos la visitasen.


La festividad de esta virgen –como ya hemos dicho- es el ocho de mayo, día que también se celebra el de Nuestra Señora de la Antigua. Ese día se realiza una misa presidida –siempre que es posible- por el obispo, que es el de Santander, en la explanada del santuario con la imagen de la Virgen bendiciendo a todos los visitantes. Pero para llegar a la misa de las 13:00 horas debemos empezar por la procesión, en la que se saca en andas la imagen de la Virgen hasta el altar exterior. Se reza, se cantan himnos a la Virgen, hay juegos infantiles, pasean en procesión la imagen y, después de todo, se dispersan por las campas para la comida campestre del "Torto".

Generalmente no se puede acceder por la verja ancha, que permite el paso de vehículos, al estar cerrada, pero siempre se puede entrar por otra peatonal. O saltar el murito. El acceso al recinto solo permanece abierto si se va a oficiar una misa, que suele ser los sábados a las 11 o si hay boda. Sin embargo, las vistas desde el lugar son excelentes y merecen el paseo.

Quizá por eso unos ladrones robaron las tres campanas de bronce del Santuario, ¡un Bien de Interés Cultural!


Sobre la imagen que presidió el altar mayor debemos decir que es reciente. La talla románica fue una de las víctimas de muestra última guerra civil cuando un destacamento de milicianos la destruyó. La que ahora se contempla en Santuario de Vivanco es una imagen moderna, sedente, con el niño en sus rodillas portando la bola del mundo. La suelen cubrir con mantos de tela y va coronada.


Bibliografía:

Periódico “Burgos conecta.es”
“Arquitectura religiosa del Valle de Mena durante la primera mitad del siglo XVIII” Isabel Cofiño Fernández
“Cuatrocientos Cincuenta años de la fundación del convento de Santa Ana de Villasana de Mena por Sancho de Matienzo” por José Bustamante Bricio.
“Manuscritos sobre el Valle de Mena, en el siglo XVIII” José Bustamante Bricio.
“Informe sobre las pérdidas y daños sufridos por el tesoro artístico de la provincia de Burgos desde el advenimiento de la República, y principalmente durante los arios de 1936 y 37 en que parte de su territorio del Norte fue ocupado por los rojos y separatistas vascos”. Por Luciano Huidobro Serna.
“Fiestas y romerías, tradicionales y famosas en tierras burgalesas” Ismael García Rámila.
“Santuarios marianos de Cantabria” María del Carmen González Echegaray.
Periódico “El Sol”.
“Apuntes sobre la historia de las merindades antiguas de Castilla” Julián García Sainz de Baranda.
“Medina de pomar arqueológico y centro de turismo” Julián García Sainz de Baranda.
Periódico “Crónica de las Merindades”.
“Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar” por Pascual Madoz.
“Noticia del noble y real Valle de Mena (provincia de Cantabria)” Anónimo.
Periódico ABC
“Las Merindades de Burgos: un análisis jurisdiccional y socioeconómico desde la Antigüedad a la Edad Media” María del Carmen Arribas Magro


Para saber más:



domingo, 19 de noviembre de 2017

Un Grillo muerto.


Viajemos al sur de la Sierra de Árcena junto a la entrada del desfiladero del río Purón, en el Espacio Natural de Montes Obarenes. Evidentemente no hablaremos del insecto ortóptero sino de un pueblo que se llamó Villanueva del Grillo. Eso sí, el pueblo está bien muerto desde 1966 y se encamina hacia el olvido. Si están interesados en visitarlo deben ir desde Promediano o Pajares, en el valle de Tobalina. Verán, o intuirán, restos dispuestos a lo largo de la calle que llamaban “mayor” y algunas casas aisladas.

Fotografía cortesía de Tierras de Burgos.

Remontándonos, vemos que en el “Becerro de Behetrías” figuraba como lugar Yermo de Castilla Vieja. Pensemos que a mediados del siglo XIV, época del Becerro, existía en Las Merindades un importante número de despoblados, lugares de los que aún permanecía el nombre, y también un gran número de solares que figuraban como despoblados. Quizá esa segunda era la situación de nuestra población. El nombre que figuraba era el de Villanueva del Grillo del Rey.

Pero, ¡remontémonos más aún! ¿Cuándo pudo surgir el pueblo? Bueno… el problema es que –como hemos comprobado ya- no suele aparecer una piedra o una caja de acero donde se guarde un ejemplar del periódico del día o, al menos, una hoja o piedra con la fecha. Hay que ir por otros vericuetos. Descartaremos, por absurdo, que la fecha de creación de una población sea la primera fecha en la que aparece documentada. ¿Diríamos, entonces, que Villanueva del Grillo había surgido en 1270 cuando aparece escrito de forma completa?

Fotografía cortesía de Wikiburgos.

Concretando: que no conste antes no significa que no exista. De hecho, la aparición en registros y donaciones de un lugar podría significar lo contrario, que existía desde hacía tiempo. Piensen que muchas de las donaciones a los monasterios se producían cuando ya se había agotado su utilidad original, muchas tierras de las que tenemos constancia de su donación son tierras improductivas situadas en zona pedregosas en las que no crece ni la hierba para el ganado. ¡Para que luego hablen de generosidad rural!

Un elemento que nos dirige a unos periodos de tiempo aproximados es la advocación religiosa de su iglesia. En nuestro caso tenemos la ermita de Nuestra Señora de la Mata que asumimos es en el siglo VIII, en un época de cultura neovisigoda en el que se cristianiza el norte, y comienza la reestructuración por Fruela I y su hijo Alfonso II en los años finales del siglo VIII y mediados del IX, cuando parece que se asientan en la zona.

Otra pista nos lo da la primera parte del nombre de la población. Es una “Villa Nueva”. A través de esta denominación se registra el proceso de aparición de nuevos núcleos, cercanos a otros más antiguos y cuyos caracteres originales comparten: son villas propiedad de una familia colonizadora o de un grupo de familias, y consisten en un agregado rodeadas de terrenos de labranza y montanera. Poblada y desde antiguo.

Eremitorio de El Pópilo (Cortesía de Valle de Tobalina)

Y no hay dos sin tres. Cerca hay una necrópolis altomedieval, la de “El Mazo” que está a menos de un kilómetro. Tumbas antropomórficas. Y no muy lejos también hallamos los eremitorios rupestres de “El Pópilo” y de la garganta del río Purón que nos retrotraen, nuevamente, al siglo VIII.

No nos liemos, quédense con que es de temprano poblamiento en la reconquista.

Para el siglo XVI tenemos más datos. Por un lado el “Censo de población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI” (1591) nos dice que la Merindad de Cuesta Urria eran 444 vecinos y el pueblo de Villanueva del Grillo tenía una pila bautismal –una iglesia- y treinta vecinos. Y según la fe de un curioso reparto de pechos que conserva el Archivo Histórico de Protocolos de Burgos (1594), dicha Merindad estaba integrada por treinta y tres lugares entre los que se encuentra nuestra población, con un total de 519 vecinos.

Y nos interesa esta pertenencia porque la Merindad de Cuesta Urria hizo su vecindario –para razones tributarias- en junta celebrada el 25 de marzo de 1613 y, para Villanueva del Grillo, dieron los regidores la cifra de veintiún vecinos. En 1737 la cifra fue de dieciséis vecinos.

Registro de labradores de Villanueva del Grillo en
el Catastro de Ensenada

Y llegamos a 1751 donde vemos que continúan siendo dieciséis vecinos. La comisión del Catastro de la Ensenada estuvo presidida por el señor Fernández de la Peña. Era lugar de realengo con tierras de secano. Disponían de manzanos, cerezos, almendros, nogales, robles y olmos. Cosechaban trigo, cebada, comuña, habas, avena, garbanzos, vino… Tenían bueyes, burros, cerdos, ovejas y cabras.

En número de vecinos era el mágico dieciséis. Bueno, dieciséis y medio si contamos a una viuda que valía la mitad. Con dieciséis casas más la del cura beneficiado, Tomás Vélez de Ángulo que era comisario del Santo Oficio de la Inquisición de la ciudad de Logroño. Por cierto, ocho pajares también. Disponían de una taberna, panadería y posada pero al no ser rentables nadie quería arrendarlas.

Avanzando unos pocos años, hasta el censo de Floridablanca (1787) leemos que Villanueva del Grillo era de realengo y contaba el pueblo con alcalde ordinario local.

En el diccionario geográfico de Sebastián Miñano (1826-1828) nos dice que hay dieciocho vecinos que se traducen en 74 habitantes y que tiene una parroquia. Nos sitúa el pueblo al pie de la sierra de Plágaro, junto al río “Herranz” (sic) que la baña.

Cortesía de Tierras de Burgos

Al finalizar el Antiguo Régimen se incorpora al ayuntamiento constitucional de Merindad de Cuesta Urria, dentro del partido de Villarcayo. El cambio de régimen nos lanza al siglo XIX y a la guerra carlista. Una vez calmado el entorno y enfilado el reino de Isabel II se pone en marcha el “diccionario” de Pascual Madoz que sobre Villanueva del Grillo cuenta:

“V. en la prov., aud. terr., c. g. y dióc. de Burgos (13 leg.), part. jud. de Villarcayo (5), ayunt. dé la merind. de Cuesta Urria (4): sit. al pie de una sierra que le defiende de los vientos del N., y a la libre influencia de los demás: su clima es templado y sano, aunque afecto a constipados y gastritis. Tiene 26 casas, y una igl. parr. (San Martin), servida por un cura párroco. El térm. confina N. Villafria; E. Pajares; S. Gabanes y Ranedo, y O. Herran. El terreno es de mediana calidad, la parte montuosa está poblada de malezas; le fertiliza un arroyo de escasas aguas. Los caminos son locales. El correo se recibe de Briviesca. prod.: cereales, legumbres, patatas, frutas y vino chacolí; cría ganado lanar y cabrío; caza de perdices y liebres. Pobl: 11 vecinos, 41 almas, cap. prod.: 68.700 rs. imp.: 6,781”.

Había cuarenta y una personas viviendo en el pueblo. Quizá por ello en 1866 el curato de la población estaba vacante. Claro que hemos podido localizar un nombre para el cura que obtuvo la parroquia de San Martín Obispo en 1887: Eusebio Moradillo Martínez, Aunque el periódico “La Unión” lo bautiza “Eusabio” con cierta ironía no exenta de inteligencia.

Cortesía de Wikiburgos

Lo cierto es que el lugar tenía su pequeño atractivo: Ganadería, mucho viñedo que cubría el glacis de la Árcena y dos molinos de una sola rueda en el Purón.

Más curiosidades: este pueblo perteneció a Cuesta Urria y cuando esta merindad se separa de las otras en 1735 Villanueva del Grillo fue gobernada por el alcalde ordinario de la cuadrilla de las Quintanillas del partido de Extramiana. No será hasta finales del siglo XIX cuando pase a Tobalina.

Pero no todo fue una balsa de aceite en la vida del lugar. Retornémonos a 1520 para ver como el Duque de Frías ordenaba a Villanueva del Grillo y a Pajares permitir cortar leña en el monte Usar a los de Gobantes. Esta sentencia todavía era válida en 1841. En 1928 los de Villanueva acusaban a los de Gobantes de robar leña en el citado monte comunal

Retablo pintado
(Cortesía de Memorias de Burgos)

Para los que se acerquen a la población el espacio más interesante será la iglesia –sus restos-. Estaba dedicada a San Martín Obispo. Constaba de un presbítero cuadrado cubierto con bóveda estrellada y de un cuerpo más estrecho y bajo que resulta de una ampliación frustrada a finales del siglo XVI. Junto al coro se encontrarán una capillita.

Ante la decadencia del lugar se arrancó el retablo tallado y se encontró tras él otro pintado al fresco en la pared. Se estima de la época en que se construyó la cabecera. Está coronado con temas de la ascensión de la Virgen María inspirado en temas decorativos de Diego de Siloe. En las calles laterales tenemos, arriba, a San Juan Bautista y un santo Papa y abajo, en dos grupos, a los doce apóstoles. Los deteriorados colores son tonos rojos y marrones con algún detalle en azul y blanco. Disfrútenlo mientras aguante.

El retablo tallado presidido por San Martín es algo que –gracias a Dios- sobrevivirá a su pueblo. Es parte de los fondos del Museo del Retablo, en la iglesia de San Esteban, de Burgos, donde lo restauraron.

Retablo de Villanueva del Grillo
(Cortesía de Memorias de Burgos)

Accederán al peligroso templo través de un arco gótico. El pórtico es más moderno ya que nos lo cuenta la inscripción que lo data en 1830. Los vecinos tenían dos cofradías: de la Vera Cruz y del Santísimo.

Existieron dos ermitas: la Petronila o Nuestra Señora de la Mata que estuvo junto al monte; y Las Ánimas que era muy pequeña, abovedada y con pinturas alusivas al purgatorio. Esta última estaba en el cruce de los caminos que llevaban a Gabanes y Pajares.

Villanueva del Grillo hacia los primeros años 70

Cuando salgan de esta iglesia arruinada piensen que en 1950 figuraban en el censo 38 habitantes que vivían en nueve casas a las que había llegado la electricidad pero que se desplazaban a través de un mal camino de carros. Sin casa de concejo las reuniones de vecinos se hacían en el horno del pueblo y sus hijos debían ir a Herrán, y luego a Pajares, a la escuela. Ya no tenían molino y el grano se llevaba a lomos de bestias hasta los de Herrán.

El cura venía desde gabanes y el médico desde Barcina del Barco. El último nacimiento fue el de José Ramón Vélez Alonso (1960) hijo de los únicos vecinos que quedaban en 1966. Al poco se trasladaron a Pajares. Y murió Villanueva del Grillo.

Villanueva del Grillo en 2017 (Google)




Bibliografía:

Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración.
Anuario-Riera.
Periódico “El correo de Burgos”.
“Las Merindades de Burgos: Un análisis jurisdiccional y socioeconómico desde la Antigüedad a la Edad Media” por María del Carmen Arribas Magro
“Del Burgos de Antaño” por Ismael García Rámila.
“Apuntes sobre la historia de Las Merindades antiguas de Castilla” por Julián García Saiz de Baranda.
“Censo de población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI”
“Diccionario geografico-estadistico de España y Portugal” por Sebastián Miñano.
“Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar”. Por Pascual Madoz.
“Nomenclator de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España formado por el instituto nacional de estadística con referencia al 31 de diciembre de 1950”.
Periódico “El pensamiento español”.
Periódico “La Unión”.
“El valle de Tobalina” de Inocencio Cadiñanos Bardeci.
“Burgos. Los pueblos del silencio” de Elías Rubio Marcos.
Telecentro Tobalina.
Fototeca digital de España.